Relatos de la oscuridad (PARTE I)

Y fue cuando escuche ; Guardia civil, alto o disparo! “

No sé hasta qué punto es moral y políticamente correcto contar esta historia.
Cualquiera no podría ni recordarla por miedo a que piensen de él los demás.
Por miedo a que incluso lo metieran en la cárcel.
Así que diré que esta historia está basada en hechos reales por temas meramente legales.
Y pagaré el precio que esto provoque en la gente que me quiere o aprecia mientras le pueda servir a alguien para que no continúe en ese camino de oscuridad.
No estoy orgulloso de esto pero forma parte de mi pasado.

Lo voy a dividir en partes pues es voy a intentar que entendais la gravedad y la intensidad con la que lo viví yo y obviamente no diré los nombres de las personas.

Así que comencemos

PARTE I

Esto se remonta a la época más oscura de mi vida, la época donde trabajar no era una opción si podias trapichear o robar.
La época que no queria ni podia escuchar a quien se preocupaba por mi.
Ese momento de mi vida donde me dejaba influenciar por el primero que pasaba..
Este fue el dia que por primera vez sentí el miedo de perder a libertad, tenía 17 años y mi arrogancia e ignorancia no querían escuchar al sentido común.

Como otro dia mas estábamos en el bajo de mi abuela, mi padre vivía arriba y mi primo se había venido a vivir justo debajo.
Recuerdo a todos los que nos juntábamos allí ; Habían ladrones y yonkis de Madrid, ex convictos, personas con enfermedades mentales, maleantes sin escrúpulos y lo peor de todo , que entre tanto perfil psicópata, había algún amigo o familiar… Que coño, era la familia adoptiva que solo me quería por lo que podía conseguir o hacer sin tener en cuenta quien era.
Para un adolescente despechado que vivía entre la desdicha y la oscuridad era todo lo que necesitaba.

Como siempre todo empezó con un “se de donde sacar dinero” seguido de un “es pan comido” y de un “en media hora estamos en casa”.
Me dejaba influenciar sí, pero sabía y era consciente de que nada de lo que me había dicho era cierto, pero más allá del dinero, estaba enganchado a la adrenalina que me provocaba todos esos actos de maldad y de rebeldía.

Mi hermano de otra madre sentía lo mismo que yo, por lo tanto inhibíamos cualquier sentimiento de culpa mutuamente.

Y allí estábamos el comando suicida ; un ex convicto y lo más parecido a ladrón profesional que he conocido, una persona con esquizofrenia paranoide con trastorno de la personalidad, mi amigo y yo, y dadas las personas que nos acompañaban éramos los peores pues éramos conscientes del equipo que formábamos.

Esto empieza robando el primer coche :
Hace 12 años la mejor víctima para robar era un Opel Kadett, por que no saltaba la alarma, la puerta era facilísima de abrir con un fleje de plastico de obra, y podías o bien juntar los cables como en las películas o bien donde metes la llave , el clausor, lo podías arrancar e introducir una llave pequeña tipo buzón y arrancar el coche.

Total que cogimos el primer coche sin gasolina, llegamos al pueblo de al lado y robamos otro.
Literalmente y sin mucho que añadir.

Los comercios a los que supuestamente nos dirigimos estaban a unos 15 km desde mi casa.

Era una noche tranquila, creo recordar que era febrero pero no hacía frío esa noche.
No habíamos visto ningún policía y estabamos muy relajados.
Cuando ya estábamos cerca del lugar del golpe, pasamos por una plaza digamos que a una velocidad más alta de lo permitido sin ser conscientes que había una patrulla de policía local aparcada.

Y empezó la persecución.

Recuerdo como “Ladrón” se metió en las calles estrechas del centro del pueblo, recuerdo como giraba sin tocar bordillos y con el acelerador hasta el fondo, recuerdo que pensé que estaba viviendo una persecución del Need for Speed, recuerdo como el miedo me hacía abrir los ojos y cómo les íbamos sacando ventaja.

Salimos del centro del pueblo y nos metimos en una carretera de huertos, con la suficiente distancia para que la policía pasara de largo mientras nosotros apagamos las luces para que no se nos viera.

La satisfacción que recorría mi cuerpo no era más que el peso el sentimiento de libertad.
Habíamos logrado escapar de la primera persecución policial.

Justo cuando salíamos del camino y nos reincorporamos a la carretera vimos las luces de otro coche patrulla, la guardia civil.

Esta vez no habían callejuelas para perderlos, y en recto el coche de la policía corría más que el Opel Kadett.

Yo sabía dentro de mi que nos iban a pillar cuando de repente vi como nuestro conductor se intentaba meter por otro camino de huertos, cuando chocamos con una señal..

Un golpe…. Silencio…todo a cámara lenta… hasta que volví a ser consciente ; abrí la puerta y salí corriendo cuando me di cuenta que faltaba mi amigo, me gire y empecé a chillar su nombre, el se había quedado atrapado entre los arbustos cuando escuche :

Guardia civil, Alto o disparo!

FIN PARTE I

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