Reflexión y autoconvicción

“Muy pronto en la vida es demasiado tarde.”
Marguerite Duras
Por fin entiendo ese refrán…


Viajé sin mirar atrás y sin destino, y ahora a mitad del camino,
me arrepiento de lo recorrido cuando tenía la capacidad,
pues hoy no la tengo para ser lo que quiera mañana.

Suficiente listo para sobrevivir a la muerte y poco inteligente por cambiarlo por morir lentamente.

Hoy es imposible contestar quién quiero ser de una manera razonable y lógica: el soñador me diría que luche por mis sueños , y aunque me considere alguien capaz de cerrar los ojos y crear “un mundo” , la edad, el físico y el sentido común no me dejan.

Y aquí estoy ; estudiando fórmulas de poliedros, fechas históricas, demografía, y a su prima la del pueblo entre otros..

Dicen que más vale tarde que nunca, no?

Con 29 años haciendo lo que no quise con 16, con la desventaja de que mi memoria es un desastre y por lo tanto mi capacidad de aprendizaje no es ni un quinto de lo que era.

Necesito el doble de ganas , el doble de tiempo y tengo el doble de preocupaciones, pero supongo que es la manera que tengo hoy de retarme para seguir adelante. Autoconvicción ?

Como aquella vez que quise montar un negocio, pero me precipité sin la suficiente fuerza económica a una era. Patines y bicis eléctricos en 2013 , que tontería…

Siempre he dicho que si me tocara la lotería lo primero que haría sería coger una mochila con lo puesto , e ir a viajar. Pero seamos sinceros, a la vuelta quemaría y malgastaría todo ese dinero… o quizá no…

Para aclarar una duda, se necesita una acción”
Thomas Carlyle

Le cerré la puerta al amor al ver como fracaso se vestía de experiencia.

Me creí los cuentos de hadas pero no quise vivir en ellos,
y cuando lo intenté me convertí en la malvada bruja ,
pues el miedo al dolor hacía imposible el sueño de amor.

Y aún si nada material me di cuenta de lo rico que era :

Tengo una familia y amigos que no merezco,
pero la única que de verdad me entiende, no se enfada y no me echa nada en cara es la soledad.

Lord Byron dijo una vez; “Sólo salgo para renovar la necesidad de estar en soledad” pero cuando lo hice entendí que “La peor soledad que hay es el darse cuenta de que la gente es idiota” Gonzalo Torrente Ballester

Realmente son momentos, y soy consciente de la situación; El Covid y el confinamiento, la cuarentena , la crisis y todo lo que esto conlleva…

Pero si hace 14 años hubiera tomado distintas decisiones, cuál sería la reflexión 5110 días después?

Algo tengo claro y es irónico:
Cuando por fin estoy en casa, más perdido y solo me siento.

Hoy es simple;
No puedo cambiar el ayer. Lucharé hoy por lo que quiero mañana.

Que el ayer me motive hoy, y mañana será una anécdota.

AUTOCONVICCIÓN ?

Supongo que así es el ser humano:


Cogeré el fracaso y de manera teatral diré que es mi fuente de combustible para seguir…

Por lo menos a mi me funciona.

La reflexión me hace mirar a los errores a la cara y el instinto de supervivencia me da la autoconvicción para seguir.
Antes me hacía olvidar las cosas…

Las cuatro puertas de la mente :
Quizá la mayor facultad que posee nuestra mente sea la capacidad de sobrellevar el dolor.El pensamiento clásico nos enseña las cuatro puertas de la mente, por las que cada uno pasa según sus necesidades.
La primera es la puerta del sueño. El sueño nos ofrece un refugio del mundo y de todo su dolor. El sueño marca el paso del tiempo y nos proporciona distancia de las cosas que nos han hecho daño. Cuando una persona resulta herida, suele perder el conocimiento. Y cuando alguien recibe una noticia traumática, suele desvanecerse o desmayarse. Así es como la mente se protege del dolor: pasando por la primera puerta.
La segunda puerta es la del olvido. Algunas heridas son demasiado profundas para curarse, o para curarse deprisa. Además, muchos recuerdos son dolorosos, y no hay curación posible. El dicho de que “el tiempo todo lo cura” es falso. El tiempo cura la mayoría de las heridas. El resto están escondidas detrás de esa puerta.
La tercera puerta es la puerta de la locura. A veces, la mente recibe un golpe tan brutal que se esconde en la demencia. Puede parecer que eso no sea beneficioso, pero lo es. A veces la realidad es solo dolor, y para huir de ese dolor, la mente tiene que abandonar la realidad.
La última puerta es la de la muerte. El último recurso. Después de morir, nada puede hacernos daño, o eso nos han enseñado.”

― Patrick Rothfuss, The Name of the Wind

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: