La luz del alma

Era otra noche del invierno más frio nunca antes recordado.

Estaba completamente oscuro, la luna se escondía intentando taparse con las nubes de un frío salvaje y sin control, el cual penetraba en lo más profundo del alma.

Hasta el silencio se quedaba congelado por lo que no se dijo debido al miedo y su repercusión de algo tan intenso como ese mismo frío.

Y en mitad de ese déficit de calor, se encontraba él:
Apenas sin abrigo y sin frío,
Cualquiera diría que se había perdido,
Parecía triste y sombrío, pero si te fijabas bien había algo que no habías visto y sentido:

Su sonrisa era tan natural y simple como como una fuerza capaz de mover lo inconmovible.
Algo invisible a nuestra vista dimensional salía de él, una extraña fuerza poderosa e imparable.
Una fuente abrasadora, tan cálida y peligrosa, como una supernova antes de convertirse en un agujero negro y con la belleza del amanecer en un día soleado después de meses de tormenta.

En este punto el chico sabía que no podía ser un simple reflejo de su propio sueño, pues su reflexión era superada por una sensación de poder que sin saber , sabía que provenía de su alma.

Y no podía parar de sonreír.
Era la luz en la oscuridad.

El miedo al error y a la precipitación carecían de sentido al comparar lo inexplicable con el origen o la razón de esa fuerza.

Algo tan antiguo y puro como nuevo y mezclado, tan abstracto y volátil como concreto y continuo .

A veces un “por qué” no tiene sentido si pierdes de vista el camino, da igual que vayas en el otro sentido a lo escrito.

Creemos nuestra propia historia y no vivamos la que quieren hacernos creer pero que luego no pueden.

El chico sabía “quién” y más allá de fijarse en el “como” o “porque”, el “donde” era un medio para alcanzar su “cuando”.

Era inevitablemente inevitable intentar entender algo tan contagioso pero que solo alguien en su situación entendería.

La tristeza había dejado paso a la seguridad de quién sabe sin conocer al sentir lo que no se comprende científicamente.

Pero que está, aunque nuestra limitada vista no lo vea.

Y cuando el chico levantó la vista, la luna dejó de tener frío debido al abrazo que el sol le había dado.

Y llegó equilibrio..❤

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: